El Misterio de la "Banana Acuática"

 

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La Verdadera Historia de la Banana Acuática de Guayabitos



Pocos recuerdan que la famosa atracción de la Banana Acuática no se inventó para entretener a los turistas.

Los registros de la Capitanía de Puerto —convenientemente borrados tras la Crisis del Coco de 1978— indican que la primera banana inflable que surcó las aguas de Guayabitos tenía un propósito muy distinto.

Según documentos encontrados años después dentro de una hielera abandonada detrás de una marisquería, un grupo de contrabandistas locales buscaba un método de escape que no llamara la atención de las autoridades.

El problema era que todas las embarcaciones sospechosas parecían embarcaciones sospechosas.


Los inicios


Necesitaban algo diferente.

Algo que nadie tomara en serio.

Tras meses de reuniones secretas y varias malas decisiones, nació el Proyecto Plátano.

La idea era simple.

Nadie sospecharía de ocho hombres en traje de baño aferrados a un enorme objeto inflable amarillo

 mientras cruzaban la bahía a toda velocidad.



Los documentos describen la primera prueba realizada una mañana de junio.

El resultado fue prometedor.

Ningún pescador los denunció.

Tres personas los saludaron.

Dos turistas pidieron informes sobre los horarios.

Y un vendedor de cocos intentó cobrarles un paseo.


Sin embargo, el proyecto tenía un problema importante.


Era imposible mantener una apariencia intimidante mientras se rebotaba sobre las olas abrazando una banana gigante.


La debacle


Los informes de la época mencionan una pérdida total de credibilidad criminal.

Uno de los participantes fue confundido con un instructor de natación.

Otro recibió propinas.


El golpe definitivo llegó cuando un grupo de niños comenzó a perseguir la embarcación pidiendo una vuelta.


Los contrabandistas comprendieron que la operación había fracasado.

No porque hubiera sido descubierta.

Sino porque se había convertido accidentalmente en una atracción turística.

Poco después abandonaron el proyecto.


La banana quedó olvidada en una bodega cercana al puerto.

Meses más tarde, un emprendedor local la encontró cubierta de arena y pensó que podía ser una buena forma de divertir a los visitantes.

El resto es historia.


O al menos una versión bastante aceptable de la historia.

Hasta el día de hoy algunos pescadores afirman que, durante las tardes tranquilas, todavía puede verse una vieja banana amarilla navegando cerca de Isla del Coral.

Cuando se les pregunta si creen que se trata de los últimos miembros del Proyecto Plátano, suelen responder lo mismo:

—Puede ser.

—¿Y por qué siguen navegando?

—Porque ya vendieron los boletos.



Nota de Griswold Sopabuena

La versión oficial sostiene que la banana acuática fue inventada con fines recreativos.

La versión más verosímil sostiene que nunca debemos confiar plenamente en documentos encontrados dentro de una hielera.


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